Negociar deuda

Negociar deudas: más vale BUEN ACUERDO que MAL PLEITO

Hemos dado la vuelta al refrán

El refrán tradicional decía que «más vale un mal acuerdo que un buen pleito».

Este era el sentir general de las personas de que siempre era preferible negociar, aunque los términos de la negociación no fueran los mejores, a tener que enfrentarse a un pleito en el juzgado de resultado incierto.

Sin embargo, hemos dado la vuelta a este concepto, y decimos que más vale un buen acuerdo que un mal pleito.

Y lo decimos porque peleamos siempre con bancos, financieras y con «fondos buitre» para conseguir lo mejor para nuestros clientes.

En esta «guerra», la mejor de las armas que se ha inventando es la negociación amistosa.

Esto supone llegar a acuerdos que eviten los procesos judiciales en los que ya perdemos el control (tanto nosotros como la otra parte)

Si no es así, todo quedará en manos del juez, que dictará sentencia en caso de que el asunto llegue a judicializarse.

No podemos perder de vista que en una negociación las dos partes quieren conseguir sus objetivos: en el caso de las entidades financieras, es cobrar la deuda que tienen con el deudor.

En el caso del deudor su objetivo es intentar, o bien no pagar, porque considere que no debe, o pagar menos de lo que se le exige.

Y se justifica en que en muchas ocasiones estas deudas incluyen intereses desorbitados y comisiones abusivas.

Es queja habitual que el banco tampoco ha tenido en cuenta el cambio de su situación económica desde que pidió el préstamo, al momento que vive ahora, en que se ve inmerso en un procedimiento de reclamación por morosidad.

Los problemas se arreglan hablando

Por todo ello, nuestro objetivo es intentar avenir todos los intereses en juego, que el banco no salga ganándolo todo a costa del cliente.

Procuramos que se  llegue a un arreglo, a un entendimiento amistoso que no sea desfavorable para los deudores.

Hay que tener en cuenta que, en todas las negociaciones, las partes en litigio tienen que ceder para llegar a ese lugar común en el que, lo que se acuerde, sea razonable para ambos.

En ocasiones se consiguen unas quitas de la deuda, o sea, una reducción de la misma, y un fraccionamiento de pago del resto, aunque esto es difícil de conseguir. 

Lo más común es una quita cuando el pago del resto se hace de forma inmediata, o bien un fraccionamiento del pago sin quita.

Todo depende de las circunstancias personales, económicas y laborales del deudor, y la predisposición del acreedor a llegar a un acuerdo.

Lo que está claro es que la negociación es siempre el mejor sistema para evitar conflictos.

Ahorra costes a todas las partes: gastos de abogados, procuradores, peritos, tasas judiciales, costas judiciales, ahorra tiempo, y ahorra disgustos.

En fin, la negociación es la mejor de las formas para intentar resolver los conflictos, en este caso económicos.

No olvidemos que, en todas las guerras, los contendientes acaban capitulando en la mesa de negociaciones.

Negociación de deudas con bancos, financieras y fondos buitre

La negociación con fondos, bancos, financieras y otros acreedores es nuestra especialidad. 

Usted puede intentarlo personalmente, pero es casi seguro que fracase. 

Deje en nuestras manos esta negociación, porque sabemos como hacerla.

¿Cuándo suele avenirse el acreedor a un acuerdo?: 

Pues cuando le demostramos que aunque gane el proceso monitorio, no le va a servir de mucho, porque la persona no tiene bienes para responder, por mucho que el Juzgado intente embargarle.

En estos casos intentamos, y muchas veces conseguimos, una quita, es decir, una rebaja de la cantidad a pagar.

Esto suele ser a cambio de que se pague de inmediato o en un plazo corto, o un aplazamiento del pago, para que usted abone su deuda en varios plazos. 

En los casos más exitosos, conseguimos ambas cosas a la vez.

¿Se puede negociar una demanda con el Juzgado?

Categóricamente NO. Usted no puede negociar un proceso  judicial, sea del tipo que sea, con el juzgado. 

Esa posibilidad no está contemplada por la Ley. El Juzgado tiene que ceñirse a la letra de la misma, y en ninguna parte está recogida esta posibilidad.

El Juzgado le exigirá que conteste a la demanda, en caso de ser un procedimiento verbal u ordinario, o bien que  pague o se oponga, si es un procedimiento monitorio

Caso de ser este tipo de procesos monitorios, si usted paga, se archiva el juicio. En caso de oposición, le dará el trámite que corresponda. 

En los procesos verbales y ordinarios, si se le condena al pago de cantidad, usted está obligado a cumplir la sentencia cuando esta sea firme.

Si usted no paga, el acreedor solicitará el cobro mediante ejecución, lo que además le acarreará intereses y costas de la propia ejecución, además del principal.

¿Se puede negociar con el acreedor cuando ya le ha demandado?

Nada lo impide. El único problema es el tiempo. 

Si se trata de juicios monitorios, una negociación con el acreedor para que retire la demanda no es una tarea fácil, que está limitada por el tiempo, o sea, por el plazo de 20 días hábiles que usted tiene para pagar u oponerse. 

En el caso de los juicios verbales y ordinarios, igualmente está limitado por los plazos procesales para contestar la demanda.

Es necesario que en esos plazos perentorios se llegue a un acuerdo, y el acreedor tiene que pedir el archivo de la demanda antes de que acabe.

Y decimos que negociar con el acreedor cuando el pleito está en marcha no es una tarea fácil, por varias razones: 

La primera es que el acreedor probablemente ya le ha dado oportunidades de pagar que usted no ha escuchado, o ha incumplido. 

Por eso, es difícil que le crea ahora. 

En segundo lugar, el acreedor ya ha hecho un gasto de abogado y procurador para demandarle.

Por último, si el acreedor retira la demanda y usted después no cumple el acuerdo, ha perdido la oportunidad procesal de cobrarle, ahora o más adelante.

Esta es la razón del porqué, para que el acreedor retire la demanda, tendrá que tener mucha seguridad de que va a cobrar fuera del proceso, si no, se negará sencillamente.

¿Se puede negociar con el juzgado para pagar poco a poco, si la deuda está en ejecución?

No, el Juzgado no negocia con usted ni con nadie. Cómo hemos dicho antes, el Juzgado tiene que ajustarse a la Ley. Pero eso no quita para que usted haga valer sus derechos.

En un primer momento, el Juzgado le requiere para que usted señale o informe sobre sus bienes que sean susceptibles de embargo, es decir, que se puedan embargar. 

Si usted tiene algún dinero en el banco, pero prefiere que le embarguen la nómina, puede pedirlo y el juzgado decidirá,.

Antes de decidir, tiene que oir lo que tenga que decir el acreedor sobre la propuesta que usted hace.

Si, por ejemplo, se le está reteniendo dinero de la nómina, por un embargo por un juicio monitorio, o bien usted está ingresando una cantidad fija al mes, y deja de hacerlo, el juzgado, a petición del acreedor ejecutante, podrá embargarle otros bienes.

Negociar con el acreedor una deuda que está en ejecución

Nada impide negociar una deuda que ya está en fase de ejecución, y le están embargando o al menos intentándolo.

En este caso, el acreedor no tiene nada que perder, y si mucho que ganar, especialmente cuando le resulta muy difícil o imposible cobrar su deuda, porque no tiene por donde meter mano al deudor.

¿Porqué decimos que no tiene nada que perder?: 

Pues porque el acreedor va a retirar la demanda de ejecución cuando haya cobrado, con lo que no asume riesgos, al contrario de lo que ocurre si renuncia al pleito en el transcurso del monitorio.

El acreedor estará más dispuesto a negociar si la ejecución no está dando los resultados apetecidos y se aviene a llegar a un acuerdo cuando comprueba que no tiene  otra manera de cobrar.

Por ejemplo, porque usted no tenga bienes, y cobre nómina, pensión, paro o ayuda inferior a los 1.000 euros del salario mínimo.

O bien porque aunque cobre más, la cuantía del embargo mensual es pequeña y el cobro puede eternizarse.

La negociación consiste no solo en la rebaja del principal que debe, sino que se extiende a los intereses y a las costas. 

Dependiendo del caso y de su situación financiera, podemos conseguir mayores o menores ventajas para usted. 

Por ejemplo: no es lo mismo negociar que usted pague de una vez, porque ha conseguido que le presten el dinero, que el pagar a plazos. 

El acreedor suele hacer bueno el refrán del » Más vale pájaro en mano, que cien volando», especialmente cuando su intento previo de cobrar ha fracasado.

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